Antes de la pandemia causada por el COVID-19, los negocios estaban organizados para un mundo que hoy está desapareciendo. Durante muchos años las empresas se organizaron bajo jerarquías, con personas trabajando cercanamente en cubículos, agrupadas en espacios según el organigrama y con bajas posibilidades de expresar sus ideas para aportar a la transformación.

 

¿Cómo se han afectado las empresas?

En la realidad de la pandemia, las jerarquías se han desmoronado, las personas están distanciadas, trabajan desde sus cocinas, comedores, en espacios improvisados y muchas veces, al lado de otros miembros de su familia. Gracias a una comunicación online más informal, se han comenzado a escuchar las propuestas e ideas de colaboradores de todos los niveles, para resolver los innumerables desafíos que enfrentan las empresas debido a la pandemia.

En Latinoamérica particularmente, la resistencia al cambio es visible y se observa que pocos líderes toman acciones contundentes para transformar el desempeño y corregir el rumbo en tiempos de crisis. En nuestra interlocución con empresarios y emprendedores de diversas industrias, pocas veces los escuchamos formularse preguntas cómo: ¿Qué podemos cambiar? ¿En que podemos mejorar? ¿Hacia dónde debemos dirigir nuestro negocio? ¿Qué debemos hacer para ayudar a las personas a aceptar el cambio?

 

¿Qué podemos hacer?

Entre los empresarios pequeños y medianos, después de casi un año de pandemia, es difícil encontrar propuestas innovadoras que les faciliten afrontar mejor las nuevas realidades. Observamos medidas defensivas (¡aunque necesarias!) para proteger la caja: reducir la nómina, suspender inversiones y reducir al máximo costos y gastos operativos, pero no vemos aceleración en la transformación digital, ni incremento en la automatización, ni análisis de los nuevos hábitos y comportamientos que han desarrollado las personas.

Durante las dificultades los desafíos se hacen más visibles. Esta realidad exige tomar decisiones más rápidamente para adoptar los cambios y prosperar. Quedarse solamente controlando los gastos produce un desgaste inmenso y un desánimo que se propaga velozmente. Este es el momento de revisar la estrategia para definir el rumbo a seguir e incorporar los cambios que sean necesarios para desarrollar un marketing efectivo que entregue propuestas de valor innovadoras, deseadas por los segmentos de clientes escogidos, que son factibles de realizar con éxito y que produzcan un retorno atractivo.

 

¡Hay soluciones!

Los empresarios que entiendan muy rápidamente que en el camino hacia una nueva normalidad, se deben generar cambios esenciales en la estrategia (¿a dónde ir?), en el marketing (¿cómo crear valor?), en los procesos operativos (¿cómo ser más ágiles?), en la tecnología y plataformas de datos (¿cómo apoyamos nuestro crecimiento?) y en el liderazgo (¿cómo motivar el talento para impulsar la transformación), tendrán mayores oportunidades para adaptarse y sobrevivir esta crisis que se puede prolongar por varios años.

Autor: Mauricio J. Vargas  –  Founder & CEO de Giraffeideas

Consultor Internacional y MBA de la Universidad de los Andes. Desde Giraffe, ha dado apoyo  a cientos de compañías de Colombia, USA, México y Venezuela, entre otros. Conferencista y experto en revisión de modelos de negocio, planeación estratégica, marketing, branding y diseño de estrategias para generar demanda. 

Su pasión es ayudar a los líderes de pequeñas y medianas empresas a definir su propósito y transformar sus modelos de negocio, sus productos y sus marcas, de manera que influencien positivamente la sociedad a la que pertenecen. 

Foto artículo Andrew Shiau on Unsplash

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