Uno de los artículos más sensatos e inteligentes que he leído en estos días de incertidumbre, “Lecciones pedagógicas del coronavirus”[1] escrito por el profesor Julián de Zubiría, fundador y director desde 1991 del Instituto Alberto Merani en el cual se creó y validó la Pedagogía Dialogante, me llevó a pensar en el inmenso desafío de liderazgo que tienen al frente, los líderes de pequeñas y medianas empresas, para convertir la adversidad en una oportunidad y orientar el desarrollo de sus organizaciones sin desfallecer.

En su magistral reflexión, el profesor de Zubiría se refiere a las lecciones que podemos aprender de las exitosas medidas que adoptaron algunos países orientales para contener el coronavirus, en contraste con la lentitud para llevarlas a cabo en Europa y Estados Unidos. Dos de las lecciones, son esenciales para el liderazgo en momentos de adversidad:

1. Despertar la solidaridad para trabajar en grupo. “La superación de la pandemia será más fácil, rápida, probable y segura para los ciudadanos y países que trabajen en equipo, acaten disciplinadamente las medidas dispuestas por las autoridades y no acaparen los bienes esenciales para uso personal. En estas condiciones, el individualismo pone en jaque la salud y la vida humana.” afirma de Zubiría.

En un ejemplo de solidaridad, profesores y empleados del Colegio St. George’s School de Bogotá, recogieron del pupitre de cada alumno sus libros y útiles, los empacaron, los marcaron y por medio de una larga “cadena humana”, los llevaron a un gran salón, donde los clasificaron y luego los colocaron en cada ruta de bus, para hacérselos llegar a la casa de cada uno. Fue una gran muestra de amor por sus alumnos y un extraordinario ejemplo de trabajo en equipo.[2]

2. Estimular la resiliencia o capacidad de los seres humanos para sobreponerse a las situaciones desfavorables y convertir la adversidad en una oportunidad para transformar. Afirma el profesor de Zubiría: “una situación tan nueva y riesgosa, como la que vivimos actualmente, puede ser una gran oportunidad para avanzar como sociedad, para recordarnos qué es lo esencial en la vida, para reencontrarnos con los más queridos, para valorar el aporte de la ciencia y la tecnología en la solución de los problemas de la vida y hasta para reconocer la importancia de un beso, una caricia o un abrazo, en la convivencia de las personas”. 

Un buen ejemplo de resiliencia es el conjunto de acciones tomadas por la empresa Transmilenio de la ciudad de Bogotá, que después de los ataques y grandes pérdidas que tuvo en los días de protestas sociales, se sobrepuso y fue consciente de servir más y mejor a sus usuarios, por lo que colocó en las principales estaciones lavamanos portátiles, con jabón y toallas de papel para controlar la propagación del virus. Cada equipo tiene capacidad para 900 servicios diarios. Esto además de proteger la salud, transformará la cultura ciudadana, fortalecerá las relaciones con sus usuarios y cambiará la percepción del servicio que ofrece la compañía.

Otras prácticas sencillas de liderazgo que pueden ayudar a los líderes de una PYME a manejar con éxito la crisis son:

  1. Empoderar y otorgar autoridad para que otros implementen acciones sin tener que obtener aprobación. Al comienzo de una crisis, los líderes superiores tendrán que nombrar a tomadores de decisiones para dar una respuesta efectiva a la situación.
  2. Promover la calma, que es la capacidad de separarse de una situación tensa, hacer una pausa, analizar y pensar con claridad las opciones hacia dónde dirigirse. Se deben dominar las emociones ya que esto ayudará a construir interacciones saludables con los demás.
  3. Mostrar confianza combinada con realismo. Una confianza excesiva a pesar de la adversidad puede hacer perder la credibilidad. Hay que proyectar confianza y plantear que es posible encontrar un camino para enfrentar la incertidumbre, pero no se puede negar la existencia de la crisis pensando y actuando con un optimismo desbordado. La incertidumbre se supera con información.
  4. Revisar las ideas basados en nueva información. Actualizarse permanentemente y estar atento al curso que sigue la crisis es lo que permite decidir que hacer para poder actuar con determinación.
  5. Estrechar el vínculo con clientes y empleados. Es conveniente tener una estrategia de comunicación muy fuerte online, para mantener una relación sólida con colaboradores y clientes que evite la confusión y desinformación.
  6. Potenciar la presencia online. Debido al aislamiento obligado, es determinante potenciar al máximo la presencia online y construir posibilidades de interacción digital en el sitio web, blog, redes sociales y aplicaciones digitales para móviles. La creación de contenidos en diversos formatos es vital en estos momentos.

Todo líder debe hacer un gran esfuerzo para crear un plan de crisis y ejecutarlo. Es posible que después de la tormenta, llegue la calma con nuevas reglas de juego para los mercados. Debemos prepararnos para pensar y actuar con flexibilidad, adaptabilidad y creatividad para convertir la adversidad en una oportunidad, con la convicción que la crisis es temporal.


[1] https://www.semana.com/opinion/articulo/lecciones-pedagogicas-del-coronavirus-columna-de-julian-de-zubiria/656986

[2] https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=2890561354346803&id=863309427072016

Autor: Mauricio J. Vargas  –  Founder & CEO de Giraffeideas

Consultor Internacional y MBA de la Universidad de los Andes. Desde Giraffe, ha dado apoyo  a cientos de compañías, emprendedores y profesionales de la Florida y Latam, desarrollando planes y acciones de estrategia competitiva, marketing y branding.

Su pasión es ayudar a los líderes de pequeñas y medianas empresas a definir su propósito y transformar sus modelos de negocio, sus productos y sus marcas, de manera que influencien positivamente la sociedad a la que pertenecen.