Maneja tus emociones y verás crecer tu negocio

“Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo.” Aristóteles

¿Te imaginas tener una empresa en la que todos tus colaboradores trabajan en equipo, armónicamente, sin tener problemas entre ellos y siguiendo tu liderazgo? Normalmente, esto no es fácil pero puede ser posible si aprendes a utilizar técnicas de inteligencia emocional, que te ayudarán a conocer y manejar tus propias emociones y entender las de tus colaboradores.

Conociendo cómo funciona la inteligencia emocional podrás identificar, analizar y controlar tus propias emociones y las de otras personas. Daniel Goleman, psicólogo del Amherst College y doctorado por la Universidad de Harvard, es el padre de la Inteligencia emocional. En su libro Emotional Intelligence: Why it can matter more than IQ (1996), afirma que ésta es más importante que el Coeficiente Intelectual. Estos conceptos de Goleman se están manejando en las empresas, en los colegios y en otros lugares donde es se trabaja o interactúa en grupos.

 

¿Qué es la inteligencia emocional?

Según Goleman, todos poseemos diversas habilidades como: el autocontrol, el entusiasmo, la empatía, la perseverancia y la capacidad de motivarse uno mismo. Estas habilidades bien manejadas te pueden ayudar a utilizar tu inteligencia para reconocer y manejar tus propias emociones como también las ajenas.

Las habilidades emocionales se pueden aprender y perfeccionar durante toda la vida. Según Goleman (1996), las competencias emocionales no son talentos innatos, sino capacidades aprendidas que se pueden desarrollar para lograr un rendimiento excepcional.

 

¿Inteligencia emocional para manejar mi negocio?

Es indudable que la capacidad de dirigir tu empresa, planificar, concentrarte, resolver problemas, tomar decisiones y muchas otras actividades de tu día a día, se pueden entorpecer si no reconoces y manejas tus emociones acertadamente.

Con la inteligencia emocional podrás tomar las riendas de tus impulsos emocionales, comprender los sentimientos de tus colaboradores, manejar amablemente tus relaciones y trabajar con todo tu equipo armónicamente.

Si bien es cierto que tu posees los dos tipos de inteligencia (cognitiva y emocional), es evidente que la inteligencia emocional te aporta la clase de cualidades que más te ayudarán a convertirte en auténtico líder.

 

¿Cómo mejorar tu Inteligencia Emocional?

Daniel Goleman (1996) definió en su libro los 4 componentes principales de la inteligencia emocional y cómo aprender a manejarlos.

1) ¿Reconoces tus sentimientos y emociones? La Autoconsciencia

Si puedes reconocer y entender tus sentimientos, emociones e impulsos y cómo estos afectan los demás; si conoces tus fortalezas y debilidades; si entiendes qué y por qué algo te hace sentir en determinada forma, estarás teniendo señales de tu autoconciencia. Otras formas de reconocer tu autoconsciencia incluyen tener auto confianza, hacerte autoevaluaciones realistas y ser capaz de autocriticarte con sentido del humor.

Crees que siempre sabes lo que estas sintiendo, pero ¿realmente es así? Seguramente muchas veces no eres consciente de tus propias emociones ni de las consecuencias que estas tienen en tu trabajo o en tus relaciones con los demás. Entender tus emociones te ayudará a reducir el estrés y a tomar mejores decisiones, especialmente cuando estas bajo presión.

Empieza a reconocer lo que te causa una reacción fuerte, como la ira, y trata de analizar las razones reales de esa reacción. Al hacer esto, podrás empezar a conocer un patrón dentro de ti mismo que te hará ver con claridad cómo te comportas y cómo te sientes en estas situaciones. Esto te permitirá manejar con más asertividad situaciones que surgen a diario en tu trabajo o a nivel familiar y personal.

 

2) ¿Manejas tus propias emociones? Habilidades de Autogestión

¿Sabes cómo puedes manejar la ira, la tristeza o la frustración? Si aprendes a controlar lo que dices y haces, al tiempo que evitas tomar decisiones apuradas, no te arrepentirás después ni comprometerás tus valores.

Para mejorar tus habilidades de autogestión, puedes respirar profundamente para aumentar el flujo sanguíneo, y esto te ayudará a manejar situaciones difíciles. La conocida técnica de contar hasta diez antes de reaccionar es muy útil para manejar emociones como la ira. Mientras respiras te podrás calmar y pensar en cómo manejar mejor la situación.

Otro aspecto importante es practicar la conversación positiva para aumentar tu autogestión y esto se hace siendo consciente de los pensamientos sobre ti mismo y sobre las situaciones que suceden durante el día. Si piensas en forma optimista creerás que tu mismo puedes cambiar la causa de tus problemas y mejorar tu futuro. En cambio si piensas en forma pesimista culparás a otros de tus infortunios, o creerás que tienes alguna característica personal que no es posible modificar. Cuando reconoces y eres consciente de tus pensamientos negativos, puedes cambiarlos por positivos. Todas las situaciones por dramáticas que sean, tienen un lado positivo. ¿Has escuchado historias de algunas personas, que cuando fueron despedidas de sus trabajos, iniciaron su emprendimiento y ahora son mucho mas felices?

 

3) ¿Entiendes las emociones de los otros? Consciencia social o empatía

Si entiendes las emociones y sentimientos de los otros, tienes consciencia social o empatía. Es cuando sabes lo que alguien siente sin que te lo comunique abiertamente con palabras sino con el tono de su voz o la expresión de su cara.

De acuerdo con Daniel Goleman existen tres tipos de empatía: el primero es la empatía cognitiva, que es sentir curiosidad acerca de la realidad de los otros. Es cuando, utilizando la razón, puedes ver el mundo a través de los ojos del otro y entiendes sus motivos y razones.

El segundo es emocional: es cuando te conectas emocionalmente con la otra persona. Sintonizas tus sentimientos con los sentimientos de la otra. Es esa “química” que sientes con tu pareja o tu mejor amigo y que hace que lo entiendas perfectamente.

El tercer tipo es la preocupación empática. Como su nombre lo indica es cuando expresas tu amor y preocupación por otra persona.

Cuando aumentas tu conciencia social podrás dejar de juzgar a otros, pues entenderás realmente porque actúan de cierta manera o reaccionan de otra, dependiendo las interacciones que tienen con los demás. Además si escuchas atentamente y haces preguntas de seguimiento podrás mejorar tus habilidades de empatía o consciencia social.

 

4) ¿Cómo están tus habilidades sociales?

La gestión de las habilidades sociales es el arte de las buenas relaciones interpersonales. Es cuando reconoces que cada vez que te relacionas con alguna persona la puedes hacer sentir un poco mejor o un poco peor. La clave para un excelente manejo de tus relaciones con otros es siempre comunicarte en forma clara. Esto te ayudará a ser mejor líder, ser más persuasivo y manejar amablemente a tus colaboradores.

Si eres abierto, reconoces los sentimientos de tus compañeros de trabajo, les demuestras que te importan, los escuchas y los entiendes a nivel personal, los ayudarás a sentirse mas cómodos en su trabajo diario. Si además aceptas la retroalimentación y creces a partir de esa retroalimentación, la efectividad de tu trabajo crecerá en forma exponencial.

En conclusión, si fomentas la inteligencia emocional en tu entorno de trabajo, mejorará la comunicación a todo nivel, se te facilitará negociar en situaciones difíciles, formarás líderes en diversos campos y eventualmente, tu negocio será más productivo.

En síntesis, si canalizas tus emociones, controlas tus impulsos, regulas tus estados de ánimo, mantienes un alto grado de motivación, perseveras, haces frente con serenidad a los contratiempos, asumes una actitud optimista, estarás demostrando un alto grado de inteligencia emocional, tan importante no solo a nivel de tu trabajo, sino en tus relaciones familiares y personales.

No puedes controlar lo que vas a sentir, ni cuando lo vas a sentir, ni con que intensidad, pero lo que si puedes hacer es decidir cómo reaccionar ante una determinada emoción y pensar cuales serán las consecuencias si no la manejas apropiadamente.

 

Fuentes:

https://saylordotorg.github.io/text_human-relations/s06-01-emotional-intelligence.html

https://www.sonoma.edu/users/s/swijtink/teaching/philosophy_101/paper1/goleman.htm

https://www.youtube.com/watch?v=g0mMdFl00aM

Autor: Patricia Morales –  Directora de Producción en Giraffeideas

 

Arquitecta de la Universidad Nacional de Colombia. Experta en dirección de proyectos creativos, redacción de artículos para blog y creación de guiones para videos explicativos. Trabaja con GiraffeIdeas desde hace más de 10 años y tiene a su cargo la dirección de la producción de contenidos. 

Ha liderado proyectos con clientes como: HBO, Seguros Bolivar, Productos Ramo, Viventa, SEM Power, Mediport, Universidad de la Salle, entre otros.

¿Hay alguna capacidad más importante que poder sostener una conversación coherente y positiva?

10 recomendaciones para tener mejores conversaciones.

Las palabras son una forma muy importante de relacionarnos con los demás, ya sea para establecer una fuerte amistad, discutir o persuadir a nuestros compañeros de trabajo, o convencer a alguien que siga nuestros planes.

“La competencia verbal puede ser la capacidad más ignorada que fracasamos en enseñar”, afirma la presentadora de radio Celeste Headlee. Celeste tiene una amplia experiencia en el uso de las palabras para influir en las personas. En una interesante presentación de TED nos comenta cómo una conversación requiere un equilibrio entre hablar y escuchar y cómo hoy en día, en algún lugar del camino, perdimos ese equilibrio. Muchas personas pasan horas relacionándose entre sí a través de pantallas, pero rara vez buscan una oportunidad para afinar sus habilidades de comunicación interpersonal.

Celeste Headlee nos da 10 recomendaciones para tener una conversación realmente eficaz y mejorar la competencia conversacional.

1) No seas multitareas

No solo deja tu móvil, tu tableta, las llaves del auto o lo que tengas en las manos. Está presente en “ese” momento. No pienses en otros problemas o en lo que vas a comer más tarde. Si no puedes estar presente en la conversación, dilo pero no estés mitad presente y mitad ausente. 

2) No seas dogmático

Todos tenemos diferentes opiniones y queremos que se nos escuche. Si quieres establecer tu opinión sin oportunidad de réplica, discusión, aportación o crecimiento, escribe un blog (y no aceptes comentarios).

3) Usa preguntas abiertas

Las preguntas ¿qué? ¿cómo? ¿cuándo? ¿dónde? ¿por qué? Son incómodas y llevan a respuestas simples cómo sí, no. Intenta preguntar algo como, “¿Cómo fue eso?”. “¿Qué sentiste?” Tu interlocutor tendrá que detenerse un tiempo y pensar en ello, y vas a recibir una respuesta mucho más interesante.

4) Sigue el ritmo

Si vienen pensamientos a tu mente, necesitas permitirles salir. Es decir, si te entretienes con otros pensamientos, no escucharás lo que te están diciendo. Deja que los pensamientos salgan y vuelve a escuchar a tu interlocutor.

5) Si no sabes, di que no lo sabes

Hoy las personas están mucho más informadas y es prudente hacerles saber a los demás sobre los temas en los que no eres un experto.

6) No equipares tus experiencias con las de los demás 

Si te hablan sobre la perdida de un familiar, no empieces a hablar de la vez que perdiste un familiar. Si te hablan de problemas laborales, no les cuentes cuánto odias tu empleo. No es lo mismo. Toda experiencia es individual.  Las conversaciones no son una oportunidad promocional. 

7) Procura no ser repetitivo

A veces cuando tenemos una idea, la seguimos parafraseando una y otra vez. Es posible que tu no te des cuenta, pero tu interlocutor si lo hará.

8) Evita los detalles

La gente no está interesada en los años, los nombres, las fechas, todos esos son detalles que no les importan. Les importas tu, les importa cómo eres y qué tienen en común. Así que, olvida los detalles.

9) Escucha

Tienen que escucharse el uno al otro. Stephen Covey lo dijo muy bien: “Muchos de nosotros no escuchamos con la intención de entender. Escuchamos con la intención de responder”.

10) ¡Se breve!

Esto lo dice todo.

Autor: Mauricio J. Vargas  –  Founder & CEO de Giraffeideas

Consultor Internacional y MBA de la Universidad de los Andes. Desde Giraffe, ha dado apoyo  a cientos de compañías de Colombia, USA, México y Venezuela, entre otros. Conferencista y experto en revisión de modelos de negocio, planeación estratégica, marketing, branding y diseño de estrategias para generar demanda. 

Su pasión es ayudar a los líderes de pequeñas y medianas empresas a definir su propósito y transformar sus modelos de negocio, sus productos y sus marcas, de manera que influencien positivamente la sociedad a la que pertenecen. 

Foto artículo: Priscilla Du Preez on Unsplash